La alimentación del bebé y artículos para bebés

La lactancia es una de las épocas más bonitas de ser madre. En ella, alimentamos a nuestro bebé directamente con nuestro pecho y sentimos en primera persona la magia de ser madre. Pero también sentimos los inconvenientes que la lactancia conlleva. No en vano, muchas mujeres no pueden dar el pecho tras tener un bebe por el daño que les causan en los senos.

Por ello, seguir una serie de consejos puede ayudarte en la prevención de los principales problemas a la hora de darle el pecho.

Primero, asegúrate que el bebé se engancha correctamente al pecho. El labio inferior tiene que abarcar todo el pezón. Y sobre todo, no dejes que lo use como chupete. Cuando termine de comer, sepáralo un poco y métele el dedo meñique suavemente en la boca, para que suelte el pezón sin hacerte daño.

Para hidratar el pezón y evitar las grietas, una buena opción es humedecerlo con la propia leche materna y dejarlo secar al aire. La propia leche tiene propiedades que te ayudarán a mantenerlo hidratado. Si no, hay cremas específicas que te ayudarán en la hidratación y prevención o cuidado de las grietas.

Lo más importante, es evitar la mastitis, una afección que ocurre cuando se obstruye el conducto mamario. Para evitarlo, es conveniente intentar vaciar siempre el pecho en la toma, poner un paño caliente en el pecho si duele y lo notas duro y empezar a dar la toma en el pecho que te duela, para vaciarlo cuanto antes.

Y si al final no consigues darle el pecho por estos problemas, siempre podrás hacer los biberones con tu leche con un sacaleches, para que tu bebé siga con la alimentación materna.

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Si nuestro pequeño tiene menos de un año, eso quiere decir que éste será su primer verano. Y lo disfrutaremos juntos, pero como es obvio, deberemos de tener en cuenta cuales son los cuidados del bebe, para que nuestras primeras vacaciones con el bebé sean placenteras y no tengamos problemas.

Lo primero que tenemos que tener claro es el destino, ya que dependiendo de la edad del pequeño, tendremos algunas limitaciones. Por ejemplo, los menores de 4 meses no deberían ir a la playa porque el calor y la humedad aumentan el riesgo de deshidratación. Aunque con una correcta hidratación, ropa fresca y no exponiéndolos directamente al sol, no debería de haber problemas.

Si son menores de 6 meses, no es aconsejable bañarlos en el mar, ya que la sal del mar en conjunción con el sol  podría quemarle la piel. En esta edad, tampoco se recomienda la piscina, ya que el cloro es igual de dañino para piel y ojos.

En cuanto a los medios de transporte, ya sea en tren, coche, avión o autobús, deberás comprobar que el pequeño no tenga un exceso de calor. El autobús probablemente sea el menos recomendado de todos, sobre todo para trayectos largos. Aun así, elijas el que elijas, asegúrate de llevar todo lo necesario para cambiar al bebé o darle de comer.

Los consejos básicos en estas vacaciones serán los mismos que en tu residencia habitual, con algunos incisos. Recuerda que hará más calor, por lo que tienes que mantener al bebe fresco e hidratado. La ropa con la que lo vistas deberá ser fresca y la piel que esté al aire, deberá ir tratada con crema solar.

Desde que nace nuestro pequeño, en toda madre existe una preocupación o temor: el peso del bebé. Y es que el peso del bebé es un indicativo de salud en los bebés. Por eso, el que vayan creciendo en peso entre los márgenes ideales es muy importante.

En el momento del parto, lo normal es que el peso del bebe se sitúe entre los 3 y los 3,5 kilos. Pero a los pocos días, en cuanto expulse la orina y el meconio acumulados durante el embarazo, es normal que pierda entre un 5% y un 10% de su peso.

A partir de ahí, todo debería ser ganancia de peso mes a mes. En los primeros seis meses, a un ritmo de unos 600 gramos mensuales, por norma general, pero hay bebés que pueden ganar menos peso.

Es importante saber que los bebés ganan peso en estos primeros meses de una forma irregular y no constante, por lo que no hay que preocuparse si un mes coge menos peso que el anterior. Por lo menos siempre que el pediatra no nos diga lo contrario.

En el segundo semestre, el ritmo de crecimiento en peso decrece sensiblemente. El bebé cogerá peso cada vez con más lentitud, en torno a los 450 gramos por mes, en parte porque es a partir del sexto mes cuando se suele empezar a variar la dieta y a introducir nuevos alimentos.

Pero sobre todo hay que tener en cuenta dos normas muy básicas pero muy importantes. Una, el pediatra es el que sabe, por lo que déjate aconsejar y no temas. La segunda, no fuerces al bebé a comer. Tiene su ritmo y sabe lo que tiene que comer.

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Quedarse embarazada es una experiencia maravillosa, aunque vaya acompañada de ciertos síntomas que en ocasiones puedan resultar molestos para la mujer. Durante el embarazo sentimos náuseas, antojos, subimos de peso y nuestra tensión arterial suele bajar, mientras que nuestras hormonas se descontrolan y sufrimos cambios de humor.

Pero ¿Qué pasa cuando nuestra pareja comienza a manifestar síntomas similares a los nuestros? Lo primero que debemos hacer es no asustarnos y ser conscientes de que nuestra pareja esta experimentando el denominado “síndrome de Couvade o síndrome de los esposos gestantes”.

Este síndrome es más común de lo que creemos, ya que, de hecho, numerosas investigaciones apuntan a que 1 de cada 4 hombres cuya pareja se encuentra en estado de buena esperanza, acude a la consulta del médico por estos síntomas.

Aunque hay hombres que comienzan a experimentar estos síntomas en cuanto se enteran de que su pareja va a tener un bebe, la mayoría no manifiesta esta mímesis hasta los 3 meses después de la concepción o cuando se acerca la fecha del parto.

Se han dado muchas explicaciones acerca de las cuestiones que motivan este comportamiento en los hombres; la mayor parte de los estudios lo atribuyen a las hormonas, aunque algunos no descartan el factor psicológico de los celos o el estrés ante la llegada de un bebe.

Si no se encuentran los motivos del síndrome de Couvade lo más recomendable es hablar con tu pareja e intentar que  exponga sus sentimientos y miedos ante el embarazo. Este acercamiento con tu pareja le ayudará a mitigar su estrés y sus posibles miedos. El que el futuro padre sufra el síndrome de Couvade no es algo del todo negativo, ya que el hombre se “solidariza” con la situación de la mujer, conectándoles un poquito más ante el nacimiento venidero.

Los esposos gestantes suelen entender y comprender un poco mejor cómo se siente una mujer embarazada, por lo que ello puede contribuir a favorecer la comunicación de la pareja. Estos síntomas deberían desaparecer con la llegada del bebe, si no es así, la siguiente acción sería acudir a la consulta médica de un especialista.

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En casos concretos es posible que el lactante presente ciertas alergias alimentarias a nutrientes presentes en algunos alimentos como la cafeína, las toxinas o los contaminantes químicos, por lo que obligará a los familiares del bebé, desde el mismo momento de la detección de la reacción en cuestión, a planificar la dieta del pequeño teniendo en cuenta estos hándicaps.

Como ayuda para la prevención del desarrollo de estas alergias alimentarias en el bebé se pueden seguir ciertos consejos simples que te ayudarán mitigar estos riesgos, como por ejemplo evitar ingerir durante el embarazo alimentos que puedan incitar a una reacción alérgica; apostar, siempre y cuando sea posible, por la lactancia natural; servirse de fórmulas médicas para atajar la alergia cuando esta se manifiesta o adelantarse a la patología identificando los antecedentes familiares de este tipo de reacciones.

Aunque la situación deseada para prevenir las reacciones alérgicas del bebé a los alimentos es la alimentación exclusiva mediante la leche de la madre a lo largo de los primeros 6 meses de vida del pequeño, evitando que este ingiera leche de vaca y nutrientes como cacahuetes y evitando incluir alimentos como los mariscos y huevos en la dieta de la mamá.

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La mujer experimenta durante la etapa del embarazo una serie de cambios fisiológicos determinados eminentemente por las hormonas desde el mismo momento en que la futura mamá sabrá que va a ser madre y el cerebro transmite las órdenes pertinentes al ovario para que prepare el cuerpo de la embarazada para dar a luz.

Durante el primer trimestre de embarazo, la mujer puede experimentar un ligero manchado de sangre y un aumento de las ganas de orinar, aparte de la formación de la placenta, que llevará aparejada un aumento de la cintura de la futura mamá y de las mamas. Además, puede que en este período aumente el estreñimiento y la sensación de fatiga.

A partir del tercer mes es cuando normalmente se comienza a aumentar de peso y la mujer empieza a disfrutar en plenitud de su embarazo, acostumbrada ya a los cambios hormonales sufridos.

Poco a poco, el útero aumenta su altura y es posible que aparezcan las estrías y las contracciones propias a partir del sexto mes de embarazo, acompañadas de molestias en la zona de la espalda.

Finalmente, durante los tres últimos meses de gestación, el útero de la mujer sube hasta situarse por debajo del esternón y es posible que la mamá experimente ciertos calambres en las piernas y molestias en el abdomen. Las contracciones, entonces, comenzarán a manifestarse con una mayor regularidad para permitir la dilatación de la matriz y preparar a la mujer para el momento del parto.

Una vez que la mujer es consciente de que va a tener un bebé, se hace necesario que siga una serie de cuidados prenatales para el control de su embarazo, cuya regularidad vendrá determinada por la correspondiente prescripción médica, aunque los plazos para una gestación normal, de bajo riesgo, se suelen establecer de la siguiente manera:

Una visita al médico cada cuatro semanas entre la semana 4 y 28 de embarazo; dos visitas al mes cada dos semanas entre las semanas 28 y 36; y una visita semanal desde la semana 36 y hasta el momento del parto.

Como normal general, las visitas al médico durante el embarazo suelen tener una metodología unificada en la que la futura mamá pasa por una seria de pruebas en las que el médico le controla el peso, la presión arterial, el crecimiento del bebé, le analiza la proteína y el azúcar, realiza una revisión de extremidades para evitar la hinchazón y todas las pruebas necesarias para evaluar la correcta evolución del bebé en el vientre de la madre.

Además, desde aquí os recomiendo que si tenéis alguna duda o inquietud sobre el embarazo y parto, la memoricéis o anotéis de cara a la visita médica, para que el especialista pueda tranquilizaros en todo lo que os pueda preocupar.